Chile comenzó octubre con una cifra que rápidamente concentró la atención económica.

El Indicador Mensual de Actividad Económica, Imacec, correspondiente a agosto de 2026 cayó 1,0% respecto del mismo mes de 2025.

Además, descontados los efectos estacionales, la actividad disminuyó 0,7% respecto de julio.

A primera vista, el resultado parece entregar una única conclusión:

la economía volvió a deteriorarse.

Pero mirar solamente el -1,0% oculta una parte importante de la historia.

El Banco Central informó simultáneamente que el Imacec no minero creció 1,4% en doce meses y avanzó 0,7% respecto del mes anterior en términos desestacionalizados.

Esto significa que buena parte de la caída agregada estuvo concentrada en un sector específico:

la minería.

Y para las Pymes, comercios y empresas de servicios, esa diferencia es fundamental.

Minería cayó 17,4% y arrastró el resultado nacional

El principal factor detrás de la cifra negativa fue la producción minera.

Según el Banco Central, la minería disminuyó 17,4% interanual en agosto, principalmente por una menor extracción de cobre.

El organismo identificó entre las causas:

menores leyes del mineral, mantenciones y condiciones climáticas adversas.

La producción de bienes en conjunto cayó 4,9%.

Pero dentro de esa misma categoría ocurrió algo interesante:

el denominado resto de bienes creció también 4,9%, impulsado especialmente por una mayor generación eléctrica asociada a una mayor disponibilidad de agua.

Por eso, no sería correcto interpretar el resultado como si todas las actividades económicas estuvieran cayendo al mismo tiempo.

El comercio creció 2,2%

Para muchas pequeñas y medianas empresas existe una cifra probablemente más cercana a su realidad.

La actividad comercial medida por el Banco Central aumentó 2,2% en doce meses.

El crecimiento estuvo explicado especialmente por el comercio automotor y minorista.

Dentro del comercio minorista destacaron las ventas efectuadas en almacenes de alimentos, establecimientos especializados de vestuario y plataformas de venta online.

El comercio mayorista, en cambio, no presentó crecimiento interanual.

Esto vuelve a demostrar que incluso dentro de un mismo sector existe un comportamiento desigual.

El comercio electrónico continúa creciendo a dos dígitos

Existe otro dato que debería llamar particularmente la atención de las Pymes.

El INE informó que durante agosto el Índice del Comercio Electrónico Minorista aumentó 15,6% respecto del mismo mes del año anterior.

En los primeros ocho meses de 2026 acumula un crecimiento de 15,3%.

El crecimiento estuvo impulsado especialmente por productos electrónicos, equipamiento del hogar y tecnología.

Mientras tanto, el Índice de Actividad del Comercio general prácticamente no tuvo variación interanual y las ventas de supermercados retrocedieron 1,2%.

Para una pequeña empresa existe aquí una señal comercial concreta.

El consumidor no necesariamente dejó de comprar; está cambiando dónde y cómo compra.

Eso obliga a analizar canales de venta y no solamente ventas totales.

Una empresa cuya facturación física está disminuyendo mientras el comercio electrónico crece a dos dígitos debería preguntarse si parte del problema se encuentra en el mercado o en su propia estrategia comercial.

Los servicios también crecieron

Los servicios aumentaron 0,8% interanual.

El resultado estuvo impulsado principalmente por servicios personales, especialmente salud.

En sentido contrario, restaurantes y hoteles registraron una disminución.

Esto vuelve a reforzar la misma conclusión:

no existe un único ciclo económico para todas las empresas.

Un prestador de servicios profesionales puede estar enfrentando una realidad distinta a un restaurante, una minera, un comerciante online o una empresa vinculada a construcción.

Por eso, tomar decisiones empresariales utilizando exclusivamente el Imacec global puede ser tan equivocado como ignorarlo completamente.

La industria sí entrega una señal más compleja

Las cifras sectoriales publicadas por el INE muestran un panorama industrial más débil.

El Índice de Producción Industrial disminuyó 5,7% interanual en agosto.

Dentro de él:

la producción minera cayó 11,7%;

la minería metálica retrocedió 16,9%;

y la producción manufacturera disminuyó 2,6%.

El descenso manufacturero estuvo explicado parcialmente por una baja de 2,2% en elaboración de productos alimenticios.

Electricidad, gas y agua fue el componente que logró crecer, con una variación positiva de 1,0%.

Es importante además no confundir las cifras del INE con las del Banco Central.

La caída minera de 17,4% informada dentro del Imacec y la disminución de 11,7% del Índice de Producción Minera del INE corresponden a indicadores y metodologías distintas.

No existe contradicción entre ambos datos.

El mercado laboral agrega una segunda señal de alerta

El escenario económico coincide con un mercado laboral debilitado.

El INE informó esta semana que la tasa de desocupación alcanzó 9,6% durante el trimestre junio-agosto de 2026, aumentando un punto porcentual respecto de doce meses atrás.

Las personas ocupadas disminuyeron 0,9%.

Los desocupados aumentaron 13%.

Y los asalariados formales disminuyeron 2,9%.

Para las empresas existe una lectura doble.

Un mercado laboral débil puede significar mayor disponibilidad de trabajadores.

Pero también refleja una economía donde una parte importante de los hogares enfrenta mayor incertidumbre respecto de sus ingresos.

Eso puede terminar afectando decisiones de consumo.

¿Chile está en recesión?

Con la información disponible hoy, sería técnicamente imprudente afirmar simplemente que Chile se encuentra en recesión.

El deterioro de la actividad es evidente.

Pero el comportamiento de los indicadores no es homogéneo y el Imacec mensual no equivale por sí mismo al PIB trimestral.

El Banco Central ya había reducido durante septiembre su proyección de crecimiento para 2026 a un rango de 0,25% a 0,75%, desde el rango de 1,0%-1,75% estimado anteriormente.

El escenario central del Banco Central contempla además para 2026 un crecimiento del consumo de 1,7% y una contracción de 0,3% de la Formación Bruta de Capital Fijo.

Por lo tanto, existe una economía claramente debilitada, pero será necesario observar los próximos datos para determinar la trayectoria definitiva del año.

El Imacec de septiembre será publicado el 2 de noviembre.

¿Qué significa todo esto para una Pyme?

El dato nacional debería convertirse en preguntas internas.

Una empresa no puede controlar cuánto producirá la minería chilena.

Sí puede controlar sus costos, cobranza, inventarios, canales comerciales, endeudamiento y caja.

Y existe una diferencia importante entre ambos análisis.

Imagine dos Pymes.

La primera vende $20 millones mensuales, mantiene márgenes positivos, cobra rápidamente y no tiene deuda tributaria.

La segunda también vende $20 millones, pero cobra a 60 días, mantiene proveedores vencidos, utiliza el IVA para financiar la operación y depende de créditos para pagar gastos corrientes.

Ambas aparecen dentro del mismo Imacec.

Pero sus riesgos son completamente diferentes.

Octubre debería comenzar con una prueba de estrés

El último trimestre de 2026 ya comenzó.

Por eso, una empresa debería dejar de proyectar el cierre únicamente bajo el supuesto de que las ventas continuarán comportándose igual.

Un ejercicio sencillo consiste en calcular qué ocurriría si durante octubre, noviembre y diciembre:

las ventas disminuyen 10%;

los clientes tardan 15 días adicionales en pagar;

los costos aumentan 5%;

y simultáneamente deben pagarse IVA, remuneraciones, cotizaciones, proveedores, créditos y obligaciones de fin de año.

Si la empresa deja de tener caja bajo un escenario relativamente moderado, existe una señal que debería atenderse ahora.

No en diciembre.

Las ventas online entregan una oportunidad concreta

Dentro de un escenario macroeconómico débil aparece una señal particularmente interesante.

El comercio electrónico minorista creció 15,6% en agosto.

Eso significa que para algunas empresas el problema puede no estar únicamente en una reducción de demanda.

Puede existir también un desplazamiento de la demanda.

Un negocio que depende exclusivamente de venta presencial debería revisar:

sitio web;

WhatsApp Business;

Instagram;

marketplaces;

medios de pago;

despacho;

catálogo digital;

y seguimiento posterior de clientes.

No todas las empresas necesitan transformarse en un e-commerce.

Pero ignorar un canal que crece a dos dígitos mientras el comercio agregado se mantiene prácticamente plano puede significar renunciar voluntariamente a una parte del mercado.

La respuesta tampoco debería ser reducir todos los gastos

Cuando aparecen indicadores económicos negativos suele surgir una reacción automática:

“hay que recortar”.

Eso puede ser correcto en algunos casos.

Pero no siempre.

Reducir un gasto improductivo puede proteger caja.

Reducir publicidad rentable, personal clave, mantenimiento esencial o inversión capaz de generar ventas futuras puede terminar debilitando todavía más a la empresa.

La pregunta correcta debería ser:

¿qué gasto genera retorno y cuál solamente consume caja?

En un escenario de bajo crecimiento, esa distinción se vuelve mucho más importante.

Cinco controles para octubre

Antes de entrar de lleno al último trimestre, una empresa debería revisar al menos:

  1. Ventas y margen: comparar enero-septiembre 2026 contra 2025, separando crecimiento de ventas y crecimiento real de utilidad.

  2. Caja de 13 semanas: proyectar cobros y pagos hasta fines de diciembre, incorporando impuestos, remuneraciones, cotizaciones, proveedores y créditos.

  3. Cuentas por cobrar: identificar clientes vencidos, días promedio de cobro y concentración de ingresos.

  4. Endeudamiento: determinar si la deuda financia inversión rentable o simplemente pérdidas operacionales.

  5. Canales comerciales: evaluar si la empresa está capturando el crecimiento de ventas digitales y si existen productos o servicios cuya demanda está cambiando.

Análisis V&G

El Imacec de agosto cayó 1,0%.

Ese dato importa.

Pero detener el análisis ahí puede llevar a decisiones equivocadas.

La minería cayó 17,4%.

Al mismo tiempo, la economía no minera creció 1,4%.

El comercio aumentó 2,2%.

Los servicios crecieron 0,8%.

Y las ventas minoristas por internet aumentaron 15,6%.

El mensaje para las empresas no debería ser:

“todo está mal”.

Tampoco:

“no pasa nada porque algunos sectores crecieron”.

La conclusión técnicamente más útil es otra:

la economía está entrando al último trimestre de 2026 con debilidad agregada, pero con diferencias sectoriales muy significativas.

Y cuando el entorno deja de crecer de forma homogénea, administrar por intuición se vuelve más peligroso.

Una empresa necesita conocer:

qué vende, cuánto gana, cuándo cobra, cuánto efectivo tiene y qué parte de su demanda está cambiando.

El PIB puede decir hacia dónde se mueve la economía.

La caja dice cuánto tiempo puede resistir la empresa.

Y octubre es probablemente el último buen momento de 2026 para corregir el rumbo antes del cierre anual.

V&G Asesores
Contabilidad · Tributación · Auditoría · Control de Gestión · Planificación Financiera · Consultoría Empresarial

Contenido elaborado con antecedentes oficiales disponibles al 2 de octubre de 2026. El Imacec correspondiente a agosto es información preliminar y puede ser revisado posteriormente por el Banco Central. Las cifras agregadas no representan necesariamente la situación particular de una empresa o sector.